¿Son los gatos más inteligentes que los perros? Lo que revelan los estudios cognitivos

Un gato y un perro sentados uno al lado del otro, con iconos de cerebros y redes neuronales entre ellos, representando el debate sobre la inteligencia del gato frente a la del perro.

La ciencia no puede afirmar con certeza que los gatos o los perros sean, en general, más inteligentes. Los perros suelen obtener buenos resultados en tareas relacionadas con los gestos humanos, la cooperación y las respuestas aprendidas. Los gatos pueden aprender rutinas, reconocer palabras y voces familiares, recordar información útil y resolver problemas cuando están motivados. El resultado depende de qué capacidad se evalúe, de cómo se diseñe la prueba y de si el animal quiere participar.

Índice

¿Por qué resulta difícil comparar la inteligencia de los gatos y la de los perros?

La inteligencia no es una única capacidad. El aprendizaje, la memoria, el autocontrol, la orientación, la comunicación social, la resolución de problemas y la adaptación al cambio pueden dar lugar a diferentes «ganadores», incluso dentro de una misma especie.

Problema de comparaciónPor qué cambia el resultado
Esta tarea fomenta la cooperación entre las personasEs posible que los perros estén más dispuestos o tengan más práctica a la hora de seguir las indicaciones de una persona
La recompensa no es motivadoraUn gato o un perro capaz puede que simplemente deje de participar
El entorno es desconocido o estresanteLa prudencia puede parecer un fracaso
El historial de formación varíaLa práctica mejora el rendimiento sin que ello demuestre una mayor inteligencia general
Raza, edad, la salud y la personalidad difierenLa variación individual puede superar la diferencia a nivel de especie
Una prueba se considera una puntuación completa de coeficiente intelectualEl éxito en un ámbito no es indicativo de todas las capacidades cognitivas

En una revisión comparativa se argumentaba que la cognición canina debería entenderse en el contexto de las capacidades de otros carnívoros sociales y animales domesticados, en lugar de considerar a los perros como seres universalmente excepcionales.3 Lo mismo se aplica a los gatos: no se debe considerar que una especie carece de inteligencia por el mero hecho de que se comporte de forma diferente a un perro en una prueba diseñada para perros.

Infografía equilibrada en la que se comparan las capacidades cognitivas más comunes de perros y gatos, sin señalar a ningún ganador.
Tanto los gatos como los perros pueden aprender, recordar y adaptarse. Que un animal parezca más inteligente depende en gran medida de la capacidad que se evalúe, de las condiciones de la prueba y de la motivación del animal.

¿Qué capacidades cognitivas muestran los gatos?

Los gatos demuestran capacidad de aprendizaje, memoria, atención y sensibilidad ante señales humanas significativas. Es fácil subestimar sus capacidades, ya que los gatos pueden mostrarse menos dispuestos que los perros a repetir tareas desconocidas cuando se les ordena.

Los gatos pueden aprender palabras y sonidos con significado

En un estudio controlado, los gatos domésticos distinguieron sus propios nombres de otras palabras, incluso cuando los pronunciaba una persona desconocida.1 Eso no significa que los gatos entiendan los nombres exactamente igual que los humanos, pero demuestra que pueden aprender que un sonido concreto tiene un significado especial.

Otro estudio encontró indicios de que los gatos localizaban mentalmente la ubicación oculta de su dueño tras escuchar su voz desde distintos lugares.2 Esto sugiere que los gatos utilizan la información auditiva que les resulta familiar para formarse una idea de dónde se encuentra una persona importante.

Los gatos aprenden rutinas y consecuencias

Muchos gatos aprenden a qué hora son las comidas, el sonido del recipiente de las golosinas, dónde se guardan los juguetes, qué puertas se abren y qué comportamiento les hace llamar la atención. Un gato que no realiza un truco que se le pide puede que, aun así, haya aprendido la señal y haya decidido que la recompensa o la situación no merecen la pena.

Los gatos resuelven problemas propios de su especie

Los gatos están adaptados para detectar pequeños movimientos, moverse por espacios verticales, esperar, acechar y tomar decisiones rápidas a la hora de cazar. Es posible que esas habilidades no se pongan de manifiesto en una prueba basada en señalar, recoger objetos o cooperar de forma continuada con una persona.

El comportamiento también transmite lo que un gato ha percibido. Las guías para lenguaje del rabo de gato y ¿Por qué los gatos se contonean antes de saltar? puede ayudarte a observar la atención y la excitación sin convertir cada movimiento en una afirmación sobre la inteligencia.

¿Qué capacidades cognitivas muestran los perros?

Los perros suelen destacar a la hora de interpretar las acciones humanas, cooperar y llevar a cabo comportamientos aprendidos en entornos estructurados. Su larga historia de selección para trabajar junto a los humanos contribuye a que muchos perros sean compañeros atentos y receptivos.

Entre las fortalezas habituales de los perros se encuentran:

  • seguir las señales con el dedo y la mirada
  • aprender señales verbales y visuales
  • colaborar con otras personas en tareas repetitivas
  • ejecutar secuencias entrenadas
  • recurrir a la ayuda de otras personas cuando no se puede resolver un problema
  • adaptar el comportamiento a las rutinas domésticas y laborales

Estas capacidades son reales, pero no demuestran que los perros sean mejores en todas las tareas cognitivas. Los perros varían enormemente según el individuo, la historia de la raza, el adiestramiento, la edad y la motivación. Un perro muy bien adiestrado y un gato sin adiestrar no constituyen una comparación justa entre especies.

La respuesta más acertada es que los perros suelen hacer que su aprendizaje resulte más evidente para los humanos. Pueden parecer más inteligentes en tareas en las que el éxito consiste en observar a una persona, responder con rapidez y repetir el comportamiento.

¿Tienen los perros más neuronas que los gatos?

Un estudio estimó que los perros tienen más neuronas que los gatos en la corteza cerebral, la región del cerebro analizada en la comparación.4 Este hallazgo es interesante, pero el recuento de neuronas no es una prueba directa de coeficiente intelectual y, por sí solo, no permite determinar el nivel de inteligencia de un animal concreto.

Las comparaciones entre cerebros deben realizarse con precaución:

  • Las estimaciones dependen de los animales incluidos en la muestra y de los métodos de medición.
  • El hecho de tener más neuronas no permite determinar qué habilidades cognitivas son las más desarrolladas
  • la organización y la conectividad del cerebro también son importantes
  • El comportamiento está condicionado por la motivación, las capacidades sensoriales, el desarrollo y la experiencia.
  • una media a nivel de especie no permite clasificar a las mascotas de forma individual

Es razonable afirmar que el estudio reveló una diferencia en el recuento estimado de neuronas corticales. No es razonable convertir esa diferencia en una afirmación universal según la cual todos los perros son más inteligentes que todos los gatos.

¿El hecho de que un perro sea fácil de adiestrar significa que es más inteligente?

La capacidad de adiestramiento mide la facilidad con la que un animal aprende y lleva a cabo comportamientos en condiciones concretas. Es útil, pero no es lo mismo que la inteligencia general.

Lo que observasLo que podría indicar
Responde rápidamente a una señalAntecedentes, motivación, atención y claridad en la formación
Deja de participarEstrés, recompensa de escaso valor, fatiga, distracción o falta de adecuación de la tarea
Resuelve un rompecabezas sin mirar a nadiePerseverancia y exploración independiente
Recurre a alguien en busca de ayudaComunicación social y cooperación aprendida
Aprende la rutina diaria de la casaMemoria, predicción e historial de refuerzo
Evita una situación que antes resultaba desagradableLa memoria y la toma de decisiones adaptativa

Un gato puede aprender un comportamiento, pero solo lo lleva a cabo cuando la recompensa es valiosa. Un perro puede repetir con entusiasmo una respuesta que se le ha enseñado, pero tener dificultades con otra tarea independiente. Ninguno de estos ejemplos permite establecer una clasificación completa de la inteligencia.

Evita el castigo al adiestrar a cualquiera de los dos animales. Las sesiones breves, voluntarias y basadas en recompensas aportan más información sobre el aprendizaje que obligar a una mascota ansiosa o desmotivada a seguir adelante.

¿Cómo puedo evaluar de forma imparcial la inteligencia de mi gato?

Ofrece a tu gato opciones seguras, una motivación adecuada y tiempo para explorar. El objetivo es el enriquecimiento y la observación, no demostrar que tu mascota puede vencer a otra especie.

Prueba este enfoque sin presiones:

  1. Elige un rompecabezas sencillo, adecuado para gatos, con un nivel inicial fácil.
  2. Utiliza una pequeña porción de un ingrediente que te resulte familiar alimentos o su juguete favorito como recompensa.
  3. Presenta el rompecabezas en una habitación tranquila y familiar.
  4. Haz la demostración solo si el gato sigue interesado; no señales ni muevas repetidamente las patas del gato.
  5. Detente antes de que aparezca la frustración o el estrés.
  6. Repítelo otro día antes de sacar conclusiones.
  7. Aumenta la dificultad poco a poco una vez que el gato lo haya conseguido.
El gato y el perro exploran tranquilamente sus respectivos comederos tipo rompecabezas, adecuados para cada especie, mientras una persona los observa sin darles indicaciones.
Una evaluación imparcial asigna a cada animal una tarea adecuada, le da margen para retirarse y no le proporciona ninguna ayuda. La motivación y la familiaridad pueden influir en el rendimiento tanto como la capacidad para resolver problemas.

Entre las observaciones útiles se incluyen cómo se acerca el gato a un objeto nuevo, cómo recuerda dónde están escondidas las recompensas, cómo cambia de estrategia, cómo pide ayuda o cómo vuelve más tarde. Un gato que se marcha puede estar indicando que la tarea, la recompensa o el entorno no merecen el esfuerzo.

Si tu gato se muestra frustrado o a la defensiva, detente. La guía para Por qué muerden los gatos puede ayudar a distinguir entre el juego, el miedo y la sobreestimulación. Un gato que prefiere el contacto social a los rompecabezas puede demostrar lo que ha aprendido a través de las rutinas domésticas y el cariño; véase por qué algunos gatos son especialmente cariñosos.

¿Cuándo puede un cambio de comportamiento indicar un problema de salud?

Un deterioro repentino en el comportamiento aprendido, la orientación espacial, la interacción o la respuesta a señales familiares puede deberse a dolor, pérdida sensorial, estrés o enfermedad, y no a una menor inteligencia. Presta atención a los cambios respecto al comportamiento habitual de tu mascota.

Acude al veterinario si observas:

  • una confusión repentina o quedarse bloqueado en lugares conocidos
  • nuevas dificultades para encontrar comida, agua o la bandeja sanitaria
  • un cambio significativo en el sueño, el apetito, la actividad o el comportamiento social
  • ausencia de reacción ante sonidos familiares, sobre todo si se producen otros cambios
  • nueva debilidad, desequilibrio, sensación de dar vueltas o problemas aparentes de visión
  • persistente ocultar o retirada
  • irritabilidad repentina o dolor durante su manipulación habitual

No utilices pruebas de inteligencia caseras para evaluar a una mascota que parezca estar enferma. Anota qué ha cambiado, cuándo empezó y cualquier síntoma físico relacionado; después, consulta con un veterinario. La guía para por qué se esconden los gatos Puede ayudarte a describir el contexto, pero no puede diagnosticar la causa.

Conclusión

Los gatos no son simplemente versiones menos inteligentes de los perros, y los perros no son solo gatos más fáciles de adiestrar. Cada especie aporta a una prueba diferentes prioridades sensoriales, historias sociales, motivaciones y estilos de resolución de problemas. Los perros suelen destacar cuando la tarea implica la cooperación humana; los gatos pueden dar lo mejor de sí mismos cuando pueden explorar de forma independiente y la recompensa les resulta importante.

La pregunta más acertada no es qué especie gana. Pregúntate qué es lo que tu mascota en particular percibe, aprende, recuerda y disfruta haciendo. Aprovecha ese conocimiento para ofrecerle un enriquecimiento adecuado, comunicarte con mayor claridad y reconocer cuándo un cambio repentino de comportamiento requiere atención veterinaria.

Preguntas frecuentes

¿Son los gatos más inteligentes que los perros?

La ciencia no señala a un único ganador indiscutible. Los gatos y los perros muestran diferentes puntos fuertes, y los resultados dependen de la capacidad cognitiva, el diseño de la prueba, el historial de adiestramiento y la motivación.

¿Son los perros más inteligentes porque son más fáciles de adiestrar?

No. La capacidad de aprendizaje es una habilidad útil, sobre todo para tareas dirigidas por personas, pero no mide todas las formas de aprendizaje, memoria o resolución de problemas.

¿Entienden los gatos sus nombres?

Las investigaciones demuestran que los gatos pueden distinguir sus propios nombres de otras palabras. Esto pone de manifiesto un reconocimiento aprendido, aunque no prueba que entiendan los nombres en el sentido humano del término.

¿Tienen los perros más neuronas que los gatos?

Un estudio estimó que los perros tienen más neuronas en la corteza cerebral que los gatos. El recuento de neuronas es interesante desde el punto de vista científico, pero no constituye una puntuación directa del coeficiente intelectual ni una medida completa de la inteligencia.

¿Por qué mi gato hace caso omiso de las órdenes que conoce?

Es posible que el gato esté distraído, estresado, cansado, poco motivado o que no le interese repetir la tarea. Reconocer una señal y decidir responder a ella son dos cosas diferentes.

¿Cómo puedo hacer que mi gato sea más inteligente?

Ofrece actividades de enriquecimiento seguras, sesiones cortas de aprendizaje basadas en recompensas, rutinas predecibles, opciones para trepar y esconderse, juego y rompecabezas alimenticios adecuados. El objetivo es una interacción saludable, no una clasificación según el coeficiente intelectual.

Referencias

[1] Saito et al. Los gatos domésticos distinguen sus nombres de otras palabras.

[2] Takagi et al. Cognición socioespacial en los gatos: representación mental de la ubicación del dueño a partir de su voz.

[3] Lea y Osthaus. ¿En qué sentido son especiales los perros? La cognición canina en un contexto comparativo.

[4] Jardim-Messeder et al. Los perros son los que tienen más neuronas, aunque no el cerebro más grande: relación entre la masa corporal y el número de neuronas en la corteza cerebral de las especies de carnívoros de gran tamaño.

Respaldado por la ciencia · Revisado por veterinarios · Independiente

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Autor

Chris

Amante de los gatos e investigador independiente.

Chris ha pasado muchos años viviendo con gatos, observándolos y cuidándolos, y ahora se dedica a convertir la investigación científica en guías claras y prácticas para los cuidadores de gatos.
Te ayuda a comprender el “porqué” de los cuidados adecuados para los felinos, para que puedas comunicarte mejor con tu veterinario y tomar decisiones más informadas para tu gato.

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